Destino Valdivia-Corral: En la Ruta de la Selva Valdiviana Costera

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Río CrucesRío CrucesEl Destino Valdivia-Corral se extiende a lo largo de todo el borde costero y fluvial del estuario del rio Valdivia y la Bahía de Corral, prolongándose hacia el litoral de las comunas de La Unión y Mariquina, y hacia el interior de la cordillera de la costa, donde se mantienen las últimas muestras de la Selva Valdiviana Costera.

Su conectividad es excelente, constituyendo la principal puerta de entrada a la región, con el aeropuerto de Pichoy habilitado para vuelos nacionales y un moderno terminal de buses en pleno centro de la ciudad conectado diariamente con todas las ciudades del país. La capital regional, inserta en este destino, cuenta con una gran oferta de hoteles y todos los servicios necesarios para el desarrollo del turismo. Desde Valdivia, una extensa red de caminos escénicos conectan los tres destinos regionales, incluida una ruta costera que recorre las principales playas y centros poblados del litoral. Unido a ello, una compleja red de vías navegables atraviesa el estuario del rio Valdivia, facilitando el acceso al Santuario de la Naturaleza del rio Cruces, la isla de Mancera, la Península San Ramón y otros puntos de interés para el turismo fluvial. Un servicio de ferry conecta permanentemente las localidades de Niebla y Corral. Si eres amante de la aventura, una amplia red de caminos rurales te esperan para que accedas en bicicleta de montaña.

 

El destino Valdivia-Corral cuenta con la más amplia oferta de áreas protegidas de la región, destacando el recientemente creado Parque Nacional Alerce Costero y el Santuario de la Naturaleza del rio Cruces como principales áreas protegidas del Estado. A éstas se suman las no menos importantes áreas protegidas privadas Reserva Costera Valdiviana. como su mayor exponente, junto con otras como el Parque Oncol, el fundo Llancahue o los predios Pilunkura, Llenehue, Alto Cutipay y Santa Elvira-El Mirador (estos últimos, integrados en la primera asociación regional de áreas protegidas privadas del país).

Incluso, en plena ciudad de Valdivia, una red de reservas naturales urbanas que incluye el Parque Urbano el Bosque o el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, ofrece al visitante la posibilidad de adentrarse en la Selva Valdiviana a pie o en bicicleta en menos de diez minutos desde la plaza principal de la ciudad.

Panorámica de Corral desde la bahíaPanorámica de Corral desde la bahía

Todas estas áreas son parte de la Cordillera de la Costa, la formación geológica más antigua de nuestro país. Gracias a su menor altura, no sufrió los efectos del paso de los glaciares y por lo tanto sus formas, sus laderas, no son abruptas sino suaves, una marcada diferencia con la Cordillera de Los Andes.

A sur del rio Valdivia, la cordillera de la costa recibe el nombre de “cordillera pelada”, que debe su nombre a la sobrecogedora imagen de enormes superficies de alerces muertos, con sus troncos blanqueados por el sol después de históricos incendios. Afortunadamente el escenario cambió, y estos alerzales están llamados a ser mudos testigos de esta transformación en la conciencia ambiental de la humanidad.

Aquí se encuentra el Parque Nacional Alerce Costero, el primero creado en la Región de Los Ríos, que protege la mayor parte de los bosques de alerce presentes en la región, históricamente amenazado por su sobrexplotación, desde que en la época de la colonia se convirtiera en un recurso estratégico para la construcción y la navegación. Esta área protege íntegramente la cuenca del rio Chaihuín, desde su nacimiento en las mesetas sobre 1000 metros de altitud hasta su desembocadura en el nivel del mar, el que puede recorrerse en kayak o en embarcaciones de turismo que llegan a la localidad de Cadillal.

Dunas de Colún, Reserva Costera Valdiviana.Dunas de Colún, Reserva Costera Valdiviana.Desde la localidad costera de Chaihuín puede accederse a la Reserva Costera Valdiviana, un área protegida privada creada en 2005 gracias a un consorcio de organizaciones nacionales e internacionales de conservación, liderado por The Nature Conservancy (TNC) y World Wildlife Fund (WWF), que adquieren las propiedades del fundo Chaihuín y el fundo Venecia tras la quiebra de la empresa maderera Bosques S.A.

Esta empresa llegó en la década de los 90 hasta este territorio para plantar eucalipto, especie exótica de rápido crecimiento, sustituyendo el bosque nativo existente. Fueron cerca de 3.600 hectáreas de bosque de un total de 60.000 las que fueron taladas, quemadas y sustituidas con eucaliptus, antes de que la presión de una coalición de organizaciones ambientales locales, nacionales e internacionales lograran detener el desastre. Tras la quiebra de la empresa, y la compra de los terrenos por organizaciones de conservación, un ambicioso programa de restauración pretende restituir paulatinamente el bosque nativo donde hoy existen plantaciones. Este proyecto invita a los visitantes a ser parte de las campañas de plantación de árboles nativos durante los meses de junio, julio y agosto, lo que puedes hacer poniéndote en contacto con la administración de la Reserva.

La creación de la Reserva Costera Valdiviana, además de conservar el bosque nativo, ha permitido el desarrollo de las comunidades aledañas, que han logrado mejorar sus medios de vida ofreciendo servicios de gastronomía, alojamiento y guiado a los turistas que llegan a las localidades de Chaihuín, Huape, Huiro o Cadillal.

Otro atractivo importante en la zona costera es el santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter de Valdivia. Este, se extiende a lo largo del río Cruces, y tiene su origen en el hundimiento de terrenos tras el terremoto de 1960.

Esta área es conocida a nivel nacional e internacional por haber sido escenario de masiva migración y muerte de miles de cisnes de cuello negro, tras la instalación de una planta industrial de celulosa aguas arriba, que vierte sus efluentes al río Cruces. Mientras se mantengan las condiciones de alteración del Santuario del rio Cruces, para observar la avifauna en todo su esplendor es necesario desplazarse a otros humedales cercanos, como las desembocaduras de los ríos Naguilan o Futa en el rio Tornagaleones, accesibles en kayak o en embarcaciones de turismo desde la ciudad de Valdivia.

A pesar del desastre ecológico, el rio Cruces todavía mantiene un impresionante paisaje de un humedal que cubre una extensión continua de 25 km de largo por 2 de ancho en promedio. En la actualidad existe una gran oferta de transportes fluviales para navegar por sus aguas, visitando sectores como Punucapa, o Quitaqui, con una interesante oferta gastronómica y cultural. También puedes llegar al humedal en kayak directamente desde Valdivia, o por tierra desde las localidades de Tralkao o Illipulli, donde puedes acampar y contratar servicios de guías locales para explorar este sector de la cordillera de la costa.

Desde el rio Cruces también puede accederse al Parque Oncol, aunque su acceso principal es un camino transitable por cualquier tipo de vehículo. El parque ofrece una avanzada oferta de senderos y canopy en la selva valdiviana, incluyendo un mirador desde el que se divisa la ciudad de Valdivia y la totalidad de la región, con hasta 11 volcanes en una vista de 360 grados de mar a cordillera. También cuenta con servicios de alojamiento y alimentación, venta de artesanías y guías expertos que te acompañarán en las actividades.

Colindando con el Parque Oncol, en el Predio Llenehue y el Predio Pilunkura podrás conocer enormes paños continuos de olivillo costero, un fósil viviente que se refugia en el borde costero, y que cumple un rol esencial como barrera natural a la salinidad que ingresa desde el océano Pacífico. Esto protege al ecosistema y a los delicados y aromáticos bosques de meli y otras mirtáceas.

Estas experiencias de conservación son desarrolladas por habitantes rurales, excelentes guías locales que a pie o a caballo, te introducirán en la historia local, las artesanías de maderas nativas o las virtudes de las plantas medicinales. De manera similar, aunque todavía incipiente, algunas comunidades y campesinos indígenas comienzan a ofrecer sus servicios de etnoturismo en la localidad de Mehuín, Puringue rico o Alepue, todos en la comuna de Mariquina.

REFUGIO DE BIODIVERSIDAD

La historia de nuestro planeta está marcada por cambios climáticos severos, que han marcado profundamente las condiciones para las distintas especies. Durante los periodos glaciales del Pleistoceno, el enfriamiento generalizado del clima en el planeta provocó la extinción de muchas especies, mientras que otras sobrevivieron solamente en ciertas zonas denominadas refugios pleistocénicos. Las favorables condiciones climáticas de la cordillera de la costa de la región de Los Ríos, junto con la diversidad de ambientes que pueden encontrarse en su compleja orografía, permitió que muchas especies encontraran aquí un refugio a lo largo de millones de años, lo que ha dado origen a singularidades biológicas y ecosistémicas de valor mundial como la extraordinaria y única planta del león (Valdivia gayana), la tupa rosada (Lobelia bridgesii) o la ranita de estero de Mehuín (Insuetophrynus acarpicus), especies endémicas de la región de Los Ríos. Cabe señalar que estas condiciones de refugio climático podrían tener nuevamente una importancia crucial en el actual escenario de calentamiento y cambio climático global.

 El camino costero al norte del río Valdivia, ofrece la posibilidad de visitar la reserva Curiñanco administrada por CODEFF y con senderos en los que pueden observarse excepcionales bosques de olivillo costero. Un amante de la naturaleza marina paciente y dedicado también verá chungungos y cetáceos, que en los últimos años se están transformando en un nuevo atractivo para el turismo de intereses especiales. Las localidades costeras cuentan con una amplia oferta de servicios de alimentación y alojamiento, algunos integrados en pequeñas áreas protegidas privadas, como el complejo Mallacán en Curiñanco, las Cabañas del Abuelo en Los Molinos y los Senderos de Chucao en Niebla.

Muy cerca de este balneario, el área protegida privada Altos de Cutipay ofrece actividades educativas para grupos en su Bosque Escuela, completamente equipado para la atención a grupos interesados en conocer la ecología de la selva costera valdiviana. Una experiencia similar puedes encontrar en el predio El Mirador de Santa Elvira, donde podrás recorrer sus senderos educativos en grupos organizados con guía para después degustar las especialidades gastronómicas valdivianas en su restaurant.

Si tienes poco tiempo, y quieres aprovechar al máximo tu estadía en la ciudad de Valdivia, existe una red de pequeñas reservas naturales urbanas que, en plena ciudad de Valdivia, te ofrecen la posibilidad de adentrarte en un bosque o conocer la avifauna de los humedales a pocos minutos del centro. El Parque Urbano el Bosque, el Arboretum y el fundo Teja Norte de la Universidad Austral, el Humedal Angachilla o la parcela El Mirador en Santa Elvira, te ofrece la posibilidad de recorrer la Selva Valdiviana a pie o en bicicleta a pocos minutos del centro.

AMENAZA LATENTE

Pese a formar parte del territorio ancestral del pueblo Mapuche, las estrictas condiciones de frío y lluvia de estas cordilleras limitaron durante mucho tiempo el uso humano de este remoto territorio, que forma parte del mayor bloque continuo de bosques de frontera que permanece en la cordillera de la costa. La explotación forestal del alerce y de otras maderas valiosas, junto con la enorme producción de leña y carbón para alimentar los Altos Hornos de Corral, ocasionó la pérdida histórica de grandes superficies de bosque. La substitución por plantaciones de eucaliptos constituyó sin duda la mayor causa reciente de pérdida de bosque en este territorio, amenaza que todavía se mantiene vigente en tanto no sea regulada legalmente. Pese a la existencia de áreas protegidas del Estado que protegen parte del territorio, la mayor amenaza en la actualidad es la ocurrencia de grandes incendios catastróficos y la sobrexplotación de bosques nativos para leña.

 

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